Capoeira es lucha, claro que sí, pero no es violencia

“Testimonios indican que los profesores se aprovecharon de la confianza de los alumnos para abusar.

Los niños y adolescentes fueron forzados a tener relaciones sexuales con maestros a cambio de viajes“.

Agencia Pública.

¿Quién?, ¿cómo?, ¿cuándo?, ¿en dónde? Es frustrante pensar que son situaciones que ocurren de manera recurrente en diferentes espacios alrededor del mundo. ¿Cuántas personas no se aprovechan de sus roles de poder? Ahora, es especialmente desconsolador que estas frases sean la presentación de una investigación que aún está en curso dentro de la capoeira.

Ya nos rasgamos las vestiduras, vimos las redes sociales inundadas de comunicados de “repudio la pedofilia”, y listo. De hecho algunos de esos comunicados se convirtieron en ruido y en lo socialmente correcto, pero bajó la marea, y en la mayoría de los casos se retornó a las dinámicas diarias, que es justamente lo que algunas personas esperan, que se calme el avispero y cada uno pueda seguir con su cuento, porque eso “no nos incumbe”. De otro lado, aunque publicaban cosas de repudio, sabe una que son personas o grupos con prácticas cuestionables. Yo no quiero publicaciones de repudio🙄, quiero acciones permanentes y cambios. Sobe maré!

Porque sí nos incumbe, sí es nuestro problema, y si no tomamos este hito para hacer algo, estamos siendo cómplices de este y otros tipos de violencias dentro de la capoeira, que es por encima de todo, ¡social! Involucra el bienestar de personas, bienestar emocional, espiritual, ocupacional, intelectual y físico (la lista podría seguir).

“Bueno, y ¿qué hacemos?” Fue una pregunta que surgió en varios espacios, grupos de amigos y amigas de toda la vida, así como en nuevos círculos (porque nos conectamos con compas a quienes esto también les atravesó el alma y el cuerpo), y en algunos espacios físicos y digitales. Cuestionamos, de frente, por mensajes privados, en llamadas, en charlas, en eventos virtuales, en las clases…y nos seguimos cuestionando. Miramos, leímos, escuchamos, analizamos quiénes dijeron algo, quienes no dijeron nada, lo que dijeron, la coherencia entre discurso y acciones. Por si habían dudas, ya conocemos un poco más a quienes nos rodean y sus visiones, con las que podemos congeniar o no, al final de esta primera parte, queda una tarea personal de selección de acuerdo al criterio de cada quien.

Pero como colectivos, núcleos, aún es mucho lo que tenemos que hacer. No vamos a cambiar la capoeira de la noche a la mañana, así como no cambiaremos el mundo, pero estoy convencida de que podemos generar microrevoluciones que cambiarán uno, dos, tres mundos. La vida de alguien.

Desde la capoeira tenemos muchos espacios en los que podemos cambiar vidas, mundos. Lo sabemos, porque a la hora de presentar un proyecto no dudamos en presentar toda la parafernalia sobre los beneficios que la capoeira trae para la salud. Pero cuando implica analizarnos personalmente, “no nos incumbe”, no es nuestro problema. Estas denuncias de abuso y pedofilia (abuso contra menores) cayeron específicamente sobre el Grupo Cordao De Ouro, pero sabemos que no es el único, así como no es una situación exclusiva de la capoeira, es de las sociedades. Y ese es el llamado que hago, tenemos que cambiar nuestros hábitos, aquello que se sigue viendo como “normal” pero no es más que una violencia perpetuada. La capoeira es una herramienta de transformación social supremamente poderosa, es infinita y hermosa, todos y todas la construimos y la alimentamos a diario. ¿Qué alimento le vamos a dar?

  • ¡Dejemos de endiosar a mestres, mestras, profesores, profesoras! No son figuras sagradas, ni divinas. Son personas, con derechos y deberes, al igual que todas las personas del mundo y lo que sí está por encima de cualquier cosa son los derechos humanos, protegidos por marcos legales. En este sentido, no hay capoeirista que esté por encima de las leyes. Revisemos a quienes les decimos mestres o mestras, un tipo que quemó a su esposa no es un maestro.
  • Profes que envían a sus alumnos a golpear a alguien. Profes que coquetean con sus estudiantes (hay que analizar las posiciones de poder) de manera sistemática. Profes que “cobran” físicamente en la roda….son personas agresoras. No lo permitamos más. “Nadie será sometido a torturas ni a penas o tratos crueles, inhumanos o degradantes”, dice la  Declaración Universal de los Derechos Humanos.
  • Traer personas invitadas que roban, que llegan de turismo sexual… Creo que es necesario revisar los estándares a la hora de seleccionar invitados (as) que traemos (pagamos) a nuestros eventos. Así como para acceder a un trabajo nos piden, además del currículo, antecedentes penales y disciplinarios, podemos hacer lo mismo en capoeira, no solo en temas de violencia sexual. ¿Cómo alguien con denuncia de alimentos es una persona idónea para pagarle un caché? (Alguien que no ejerce una paternidad responsable). ¿Qué clase de persona y profesional de la capoeira es una persona con ese historial? Los eventos de capoeira, son viajes de trabajo, dignifiquemos la labor y como consumidores, público y practicantes nadie nos puede obligar a pagar un producto o servicio que no se ajuste a nuestros estándares de calidad. Si hay una sospecha de abuso, esa persona no debería ser invitada a un evento.
  • Las violencias simbólicas y las erróneas actividades divididas por género. ¿En serio las mujeres tenemos que convertirnos en las empleadas para atender a los invitados? Sabemos que incluso se insinúa el tener relaciones sexuales. En mi caso personal no ha sido así, pero sé de compañeras a quienes prácticamente se les obliga, bajo argumentos de jerarquía y “respeto”.
  • Nosotras mujeres, unámonos, de verdad, con más mujeres, pero como un ejercicio autónomo. La competencia que hemos sentido y vivido entre nosotras, es resultado de un sistema. No permitamos que las prácticas de ellos nos permeen.
  • Las violencias psicológicas escudadas en la jerarquía. Amenazar, intimidar, manipular, humillar, aislar o cualquier otra conducta que implique perjuicio en la salud psicológica, no podemos seguir permitiéndolo. Ninguna cuerda, ningún profe o maestro está por encima de nadie, somos seres humanos, personas, con derechos.
  • Acoso, tanto presencial como virtual. Que lo hay, lo hay. Y cuidado con compartir imágenes privadas sin consentimiento.
  • La violencia sexual no se refiere solo a la violación, al acceso carnal. La Cepal nos dice que la violencia sexual “abarca actos que van desde el acoso verbal a la penetración forzada y una variedad de tipos de coacción, desde la presión social y la intimidación a la fuerza física”. Las insinuaciones sexuales no deseadas o acoso sexual, en el trabajo, el colegio, la universidad, la calle, la escuela de capoeira…es violencia sexual.
  • Escuchemos. Si una persona denuncia alguna violencia, lo mínimo que podemos hacer es escucharle, no ignorarle o desestimarle. Y es importante recordar que la culpa nunca es de la víctima. En este mismo punto, no silenciemos las denuncias, no seamos cómplices, pensemos en la vida de las persona que denuncia, en el miedo que siente. Como medida complementaria, realizar la denuncia correspondiente.
  • No somos jueces, no nos corresponde juzgar, pero sí activar los mecanismos de denuncia. Si es un violencia física, sexual, si es contra un niño, niña, adolescente o una mujer. En cada caso hay diferentes rutas/mecanismos que debemos activar con o sin protocolos. Algunas escuelas están trabajando en sus protocolos internos, es un trabajo importante, pero igual está el riesgo de que sea un saludo a la bandera que se empolve y no se aplique, por eso hay que conocer los marcos legales y los mecanismos de denuncia y orientación de cada país, ciudad, municipio y departamento (estado). Toda persona es inocente hasta que se demuestre lo contrario, pero es necesario fomentar la denuncia y que se de esa investigación. Tenemos la responsabilidad de cuidar a otras personas, más si se trata de infancia y adolescencia.
  • Promovamos la reflexión, el acceso a la información y los debates. Están retornando los eventos de capoeira, seminarios, batizados y demás. Pero vienen con las mismas dinámicas viejas, lo que este momento necesitan son otros contenidos. Pensemos nuevos eventos, renovemos los bate papos, nuevas palestras y seminarios acorde al tiempo en que vivimos, a los reclamos sociales, a los derechos humanos. ¿No era eso lo que querían las personas esclavizadas en el contexto que surgió la capoeira? Seguimos luchando.
  • Fomentemos espacios seguros, no solo libre de violencias, sino que puedan ser también redes de apoyo para que nos animemos a hablar, a denunciar.
  • Integremos las políticas públicas de nuestros países al desarrollo pedagógico. En Argentina por ejemplo, existe el Programa Nacional de Educación Sexual Integral (ESI), entonces, incorporarlo a la capoeira. En Colombia de otro lado, podemos sumar elementos de la Cátedra de la Paz (obligatoria para todas las instituciones educativas), que tiene como objetivo generar competencias ciudadanas para una convivencia democrática, respetuosa de los Derechos Humanos y en paz. Las escuelas, academias, grupos de capoeira, son espacios educativos, somos educadores, no solo entrenadores físicos.
  • Atención a la música. No solo al hecho de no cantar y no replicar letras que fomenten la violencia contra las mujeres. Sino a todo el aspecto simbólico y a la ejecución misma. El berimbau es nuestro. Dice una amiga: “la única verga que cojo es la de mi berimbau”, ¡que así sea!

Paro ahí para no hacer de este un texto interminable y esto da pie a la última recomendación, escuchemos voces diversas. Tenemos muchas ideas, tenemos disposición de hacer cosas. La capoeira no puede ser un espacio autoritario, la diversidad (género, raza, contexto social, etc.) enriquece enormemente.

Dentro de la capoeira hay estructuras de violencia, es una realidad. Hay violencia física, psicológica, sexual, patrimonial, de género, económica…

La capoeira es lucha, claro que sí, pero no es violencia. Algunas personas estamos en capoeira para ser felices, porque nos alimenta el alma, porque es nuestra terapia psicológica, nuestro lugar feliz donde todo lo demás se olvida. Que no se convierta en algo que nos hace infelices, y si es el caso…amiga, amigo ¡ahí no es! Somos personas y tenemos el derecho de elegir, no le pertenecemos a nadie, ni a profes, ni a grupos. No se nos puede obligar a participar en eventos en los que no nos sintamos cómodas (os) o seguras (os). Personalmente dejo de ir a ruedas, academias o eventos precisamente por esto, no apoyaré a personas que tengan un prontuario violento o machista.

La capoeira es infinita y en todo el mundo está en constante transformación, hay música nueva, hay personas siguiendo pedagogías y aproximaciones diversas, ¿por qué quedarnos con lo mismo de siempre?, ¿por qué de la misma forma que siempre? Si luego de un año de pandemia no nos queda como lección la transformación constante, apague y vamos.

Hasta ahora el chisme ha sido destructivo, pero en este caso me apego a dichos como que “cuando el río suena, piedras lleva”. De nuevo, cada persona es inocente hasta que se demuestre lo contrario, pero los chismes y rumores pueden protegernos. Si hay alguna duda sobre una persona, no la ignoremos, con las denuncias que salieron del Grupo Cordao de Ouro, de alguna manera lo sabíamos, “escuchamos chismes”. No es hora de callar, hay que denunciar (violencias físicas y digitales), seguirán saliendo denuncias, pensemos antes que nada en las víctimas. Cambiemos, desde nuestras acciones diarias, analicémonos, deconstruyamonos y hablemos fuerte y claro quienes estamos contra los abusos en capoeira.

Recursos documentales y cartillas:


Foto de portada: Tomada por PayProvisual para Capoeira Tenjo (Burras Fest 2019)

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